
Ya no soy un limón.
Y no es por lo amargada, por favor, no me ofenda de esa manera, me refiero simplemente, que ya no me pueden sacar el jugo y hacer como si fuese lo más natural del mundo.
Me cansé, pero no de la vida, ni de los días, ni de las noches, ni de esforzarme, ni de sonreir... Sino de todas aquellas personas que creen que es correcto dejar que otros hagan su trabajo, o se dejan estar.
Me aburrí, no de esas personas, sino de esa actitud.
Me "avispé"; ahora intento ser justa, conmigo y con los demás. Ya no debo construir futuros ajenos a costa de mi presente.
Porque la gente siempre dice, "Hoy por tí, mañana por mí", pero es típico que eso es al revés.
Como que todos los días es por "tí", y el por "mí" nunca llega, porque siempre es hoy. Siempre vivimos el presente.
A sí que no más.
A olvidar por algunos momentos el corazón de abuelita que me dice "inclúyelos en el trabajo", o "No seas mala".
No señor.
Si hay que ser mala para ser justa, lo voy a hacer, aunque me duela.
No hay que confundir buena persona con tonta-limón.
Hay una tremenda diferencia, y deberían verla.
Dicen que la justicia es ciega, pero yo creo que hay que poner de nuestra parte para que pueda ver.
No señores, esto se acaba.
Desde ahora, si quiere parte de la torta, tendrá que trabajar en ella.
He dicho.