lunes, julio 30, 2007
Posteado por Libelula a las 7:59 p. m.

Dicen que para cultivar lo que queremos, debemos saber primeramente que es lo que hemos sembrado. Es inteligente, simple y hasta obvio.
Preparamos la tierra, hacemos surcos, abonamos, y nos imaginamos lo que vendrá en el futuro.
Cuidamos a la semilla del calor y la humedad excesiva, de las aves y de todo aquello que le puede hacer daño.
Luego, quitamos las malezas, piedras y hojas que puedan entorpecer su magnífico crecimiento y desarrollo.
Más tarde, cultivamos con asombro y orgullo lo que hemos sembrado, preparándonos para recoger los frutos que tanto trabajo nos ha costado.
Lo duro y difícil, no es nada de eso, lo que realmente cuesta, es aceptar que nos hemos equivocado.
Muchas veces, las relaciones son como las plantas. Casi toda la gente lo dice. Una planta que necesita cuidados y agua.
Pero qué es lo que pasa cuando esta planta ha sido cuidada, y en vez de cosechar aquello que sembramos, obtenemos algo absolutamente distinto?
Nos sentimos estafados, tristes y decepcionados.
El problema con las personas, es que aquello que tanto queríamos y admirábamos -y tantas veces soportábamos- es algo que no existe.
Aquellas cosas buenas que desaparecen o cambian, no sabemos si nunca lo fueron, o si lo fueron y dejaron de serlo.
Sembramos maravilla y cultivamos maíz.
La decepción es un balde de agua fría. Nos hace reaccionar.
Nos hace ver que fallamos, y que la caída es proporcional a la altura en que nos encontrábamos. Mayor es la caída y el dolor, si la altura es mucha.
Y es complicado.
Las plantas mueren, aunque las cuidemos y le demos agua. Las relaciones también. No todo está en nuestras manos, y aunque nos esmeremos por sembrar algo, no siempre es lo que cosechamos.
Y como dicen, el hilo se corta por lo más delgado.
Y no hay vuelta que darle.
 
viernes, julio 27, 2007
Posteado por Libelula a las 2:02 p. m.


Algunas veces, hay que detenerse en este mundo que gira rápido y cada día deja a personas atrás que no le pueden seguir el ritmo.
Tal vez también nos deje atrás, o sigamos con la inercia de la velocidad, pero hay que detenerse.
Hay que mirar atrás y ver lo que hemos dejado, lo que hemos sacrificado por mejores oportunidades y ver si todo eso valió la pena.
Algunas personas creen que lo importante es llegar, sin importar "cómo".
Yo creo que importa más el "cómo" que la meta.
El "cómo" es lo que nos hace humanos, es aquello que nos hace equivocarnos para ser mejores, el "cómo" es la piedra que nos hace tropezar para luego levantarnos unos pasos más allá.
Hay que revisar lo que somos, y como hemos llegado a serlo.
Revisar las promesas que dejamos de cumplir por la velocidad a la que debíamos avanzar y ver si nuestros ideales se asemejan a lo que siempre hemos querido, o si los hemos ajustado a "lo que hay".
No hay que ser conformistas.
Hay que exigir por lo que merecemos, hay que luchar por lo que debemos.
No hay que perder la calma en horas de desesperanza, y por sobretodo, hay que detenerse.
La perspectiva es lo que nos impulsa a seguir, y por eso mismo, nunca debemos dejar de detenernos.
Aunque el día esté nublado, hay que detenerse y ver si alguna brisa se siente tibia.
A veces, necesitamos un pequeño empujón para volver a creer.
 
domingo, julio 22, 2007
Posteado por Libelula a las 10:34 p. m.

Conozco gente que cree que dejó de soñar.
Yo no sé si eso es posible, y aunque me lo he preguntado muchas veces, a mí no me ha ocurrido nunca. Solamente he estado en silencio, y mi mente también, pero no creo que eso sea perder los sueños.
Me he sentido triturada y triste, esperanzada y recogiendo la paciencia por pedazitos, y algunas veces ni sé como me he sentido.
Es como dejarse caer.
Pero los sueños, no.. esos no se acaban.. o sí?
Yo, sueño siempre. Tengo anhelos. Metas.
Cómo seguir creyendo?
No quiero que mis palabras pierdan el peso que tienen a través del tiempo.
Quiero que perduren, que tengan sentimiento mucho después de que mi voz se pierda.
Quiero que mis pasos creen senderos, que mis errores queden marcados tanto o más que mis aciertos, que la vida sea justa.
Pero cada persona que quiere una vida justa, tiende a decepcionarse.
La vida al parecer no lo es.
No todos obtienen lo que merecen, y ciertamente, hay muchos que tienen y no merecen nada de los que les ha tocado en la vida.
La justicia, al parecer, vuelve a ser un sueño. Una utopía.
Hay que tener paciencia en la vida, para secarse las lágrimas cada vez que estas afloran, para callar lo que muchas veces queremos gritar, para quemar pedazito por pedazito aquellas palabras congeladas que nos hacen daño.
Hay que tener agallas para todo aquello.
Pero es un sueño.
Y está en nosotros, trabajar por que los sueños se hagan realidades.
Y porque estos, nunca dejen de aparecer en nuestras vidas.
Por que un hombre que no sueña, ha perdido las ganas de vivir.
Ha perdido todo objetivo y ciertamente, ha perdido gran parte de su vida intentando crear realidades en las que no cree, ni tampoco se cuestiona.
Se transforma en un robot.
No conoce el sabor de un beso, ni el calor de un abrazo.
No sueña.
Y pierde, poquito a poco, el regalo con más valor que alguien puede recibir; la vida.
 
miércoles, julio 18, 2007
Posteado por Libelula a las 4:16 a. m.

Soy mujer.
Muchas veces sigo siendo una niña.
Tengo principalmente huesos, carne, y sangre.
Unos cuantos sueños, metas y deseos que quiero cumplir.
Los necesito para vivir, tal como mis huesos.
Soy niña.
Muchas veces me cuesta tanto verme como adulta.
No quiero estar en un mundo donde los números importan más que los sentimientos, en donde la dirección que se elige es por la cantidad de dinero que tenemos para ir.
No quiero estar entre personas que se preocupan de lo urgente, dejando lo importante de lado.
Y cada día, veo que tengo menos amigos y más conocidos en este mundo que gira tan velozmente, en donde cada vez hay menos tiempo para cultivar relaciones.
En este mundo que habito, tantas veces duro y hostil, las sonrisas dejaron de ser gratis, llorar ahora es una debilidad, y pedir ayuda, una incompetencia.
Donde está aquello que nos hizo grande cuando pequeños?
Caer, llorar, pedir ayuda, sonreír, disfrutar de los detalles, recuperar la capacidad de asombrarme.
Dónde quedaron los sueños infantiles? Dónde quedaron las ganas de cambiar el mundo entre todos?
Cambiar el mundo siendo solamente uno, es difícil, duro y arriesgado. Parece que los demás esperan que muevas una piedra, para criticar y ver si pueden volver a ponerla donde mismo.
Dónde quedaron las ganas de romper los esquemas, arriesgarse por algo, maravillarse con los resultados y de trabajar en equipo?
Yo por lo menos, tengo todo eso bien amarradito a mis zapatos, para cada vez que salgo, llevarlo conmigo.
Y ver si de alguna u otra forma, puedo recordarle a los adultos, que también fueron niños, que creían en caer para aprender del camino, pedir ayuda cuando es necesaria, y por sobretodo, que creían en arriesgarse.
A ver si alguno de ellos, se atreve a hacerlo.
De nuevo.
 
sábado, julio 07, 2007
Posteado por Libelula a las 2:40 a. m.


Voy a lavarme.
Meterme en la lavadora con 5 kilos de detergente, a ver si se salen mis pensamientos que no están completamente limpios.
Con dos litros de suavizantes, a ver si las cicatrices -de las que dependiendo del momento me avergüenzan o me enorgullecen- me quedan suavesitas como la piel.
Con dos kilos de quitamanchas, a ver si se salen mis pecados y deseos terrenales y peor aún -aquellos que cometo en sueños.
Y harta, harta agua.
Pero fría, para de alguna forma u otra me haga, una vez más, apreciar el calor de la vida.
Para que salgan bien todas estas manchas.
Voy a ponerme en el programa de lavado más largo, apretaré los botones para que la lavadora haga todas sus gracias y me deje limpiecita.
A ver sí de uan vez por todas, se me aclara la mente, y con la boca bien limpiecita digo las cosas feas que tanto me ha costado decir.
A ver si con la mente en blanco, puedo dejar de mentirme.
Quiero enjuagar mis lágrimas, separar los colores y los pensamientos que se destiñen, remojar bien esas caras tristes y lágrimas pasadas.
Quiero limpiar mis heridas y procurar que estas sanen mejor esta vez.
Procuraré que esta vez dejar de pensar tanto, y comenzar a actuar más.
Y aquel torbellino que me confunde, al momento de centrifugar.
Quel torbellino que me encanta pero me hace daño.
Tal vez sea una última vez, tal vez no tenga que hacer este proceso nuevamente.
Tal vez...
Tal vez..
Tal vez simplemente necesito un lavado a mano, con especial preocupación en mis partes débiles, lavandome por separado con otras prendas, y al final de todo, secándome al sol.
Aunque en estos días, esté bastante escaso.
Aunque en estos días, necesite su calor más que nunca.
 
miércoles, julio 04, 2007
Posteado por Libelula a las 1:40 p. m.


Yo siempre he creído que las personas son como los elementos básicos.
Me explico.
Hay personas que son como agua, tierra, fuego y viento. (Corazón queda para el Capitán Planeta)
Hay personas que son como fuego, indómitas, salvajes, que andan ardiendo por la vida, dando calor con cada abrazo, destruyendo algunas cosas pero simplemente por que es su naturaleza. Estas personas, son impredecibles, se van donde las lleve el viento, y donde exista algo para quemar. Y hacen daño, es inevitable, es su naturaleza.
Otras personas, son como agua. Necesitan una pendiente para deslizarse, su forma depende del envase donde estén contenidos. Son transparentes, refrescan el silencio, inocentes y por sobre todo, pueden doblegar el corazón del fuego, traer vida a a la tierra, y calmar el viento.
Hay algunas, que son como el viento. Desordenadas, revoltosas, silenciosas y que por sobre todo, aman su libertad. Pueden pasar por tu lado sin que las notes mayormente, pero cuando se quieren hacer presente, pueden destruir lo que quieran. Pueden unirse con otros vientos y hacer huracanes, o simplemente pueden pasar como una brisa por tu cabello. Le dan vida a las personas fuego, remodelan a la tierra, y transportan al agua. Pero la libertad, y las ganas, es aquello que las diferencia de todo lo demás.
Y últimas, pero no menos importantes, personas como la tierra. Estas personas suelen ser pasivas, esperando aquellos milagros para hacer lo suyo. Algunas de estas personas, se conforman con poco, unas gotas de agua es suficiente, un poco de calor también.
Pero aún así, están destinadas a grandes cosas. Pueden ser el hogar de un árbol, el mejor cimiento para un hogar. Lo único que les falta, son las ganas, y atreverse.
Entre estos elementos, siempre hay alguna persona que tiene más de un elemento que lo compone.
Pero eso es la vida, aprender a reconocer que milagro nos mantiene vivos y nos da forma, el resto, son palabras que; son quemadas por el fuego como una hoja de papel, se lavan con el agua, quedan enterradas sin ser vistas, o simplemente, se las lleva el viento.
 
domingo, julio 01, 2007
Posteado por Libelula a las 5:00 p. m.

1.- Te ponga límites: Cada uno debe descubrir sus limitaciones, ver hasta donde puede, y hasta donde no.
2.- Hable cosas malas sobre tí: Aquella persona que es capaz de hablar mal, es capaz de hacer muchas otras cosas.
3.- No te respete como eres: Somos todos diferentes, y por eso mismo, intentamos acentuar de una manera mayor lo que nos hace distintos. Deben respetarnos tal como somos.
4.- Te haga callar: Nuestra opinión, como la de cualquier otra persona es importante.
5.- Te haga sufrir: Nuestra felicidad no es transable, quien te hace sufrir, claramente, no te está haciendo feliz.
6.- Disminuya tus capacidades: Tu crecimiento personal será mayor cuando alguien te muestre lo bueno que eres para algo, no cuando te indican tus errores cada vez que pueden. Todos somos capaces, pero para distintas cosas.
7.- Se avergüence de presentarte a las personas que quiere: Debes estar con alguien que se sienta orgulloso de tí, la relación crece con admiración. Bidireccional.
8.- Que te grite: Las palabras, se supone que se las lleva el viento. Los gritos, siempre tienen eco, y resuenan muchas veces más después de haberlas pronunciado.
9.- No te valore: Siempre hay alguien que quiere hacer aquello que tu haces, no hay que dejar que otros nos desvaloricen, pues no nos conocen en profundidad.
10.- Te diga tus limitaciones:Aquellas solo las conoces tú, sí a Francois Pilatre de Rozier le hubiesen dicho que volar es imposible, todavía caminaríamos de un país a otro.
11.- No te haga crecer: Debes estar con alguien que siempre te ayude a plantearte metas más altas, mientras más creces, más crecen los dos.
12.- Limite tu inventiva: Siempre debes crear. Quien se acostumbra con las cosas "rutinarias", limita también las relaciones a las cuales se somete.
13.- No te diga cuanto te valora: Necesitamos reconocimiento, y por lo tanto, es importante que te digan cuanto te valoran en el mundo que habitas.
14.- No te diga lo que siente: Más peligroso que las palabras filudas, son los pensamientos sobre sentimientos que se omiten. Es importante la comunicación.
15.- Que no confie en tí: La confianza es el cimiento de las relaciones, sin eso, me pregunto que es lo que se construye.. y donde.
16.- No te de tu espacio: No debes dejar tu universo por otra persona, siempre es bueno tener un lugar donde expresarse o hacer las cosas que disfrutas.
17.- No deje que interactues con otras personas: El ser humano es un ser social, no podemos renunciar a todos por una persona. O sea podemos, pero no debemos.
18.- Rompe nuestro corazón: Aquello es frágil, por lo tanto, merece ser cuidado como tal.
19.- Te miente: Insisto, confianza sobre todo.
20.- No comprende tus aspiraciones: Las metas se logran mejor cuando se trabajan en equipo, y si no comprenden tus aspiraciones, menos comprenderán las metas que pretendes alcanzar.
21.- Te trate como algo común y corriente: Eres especial, hay millones de personas, pero ninguna con tus capacidades.
22.- No te haga críticas constructivas: Críticas, dichas con las palabras adecuadas, en el momento y tono adecuado, son constructivas. Aquellas venenosas, no sirven de nada más que de llenar de veneno.
23.- Nunca te corrija: Quien quiere lo mejor para tí, corre el riesgo de correguirte para que seas mejor.Siempre podemos mejorar.
24.- No te mira a los ojos: Dicen que los ojos son el espejo del alma, y a ellos, cuesta más mentir.
25.- Te engañe: No hay perdón que valga cuando has sido engañado. La confianza, es igual a una hoja. Si se arrugó, no vuelve a ser la misma. Nunca.
26.- No se arriesga por tí: Cada paso es un riesgo que tomamos, y alguien debe estar dispuesto a arriesgarse por lo que quiere.
27.- Te aparte de tus amigos/familia: Dicen que el amor pasa. La amistad, y la familia, durán muchos años más.
28.- Urgetea en tus cosas: Los espacios son sanos y necesarios, no debemos cederlos, ya que nos cobijan con recuerdos.
29.- No hace esfuerzos por tí: La construcción de una relación debe ser de más de una persona. Todos debemos hacer esfuerzos.
30.- Te hace sentir mal: Eres importante, y muchas de las personas que te quieren, buscan tu felicidad.
31.- No te sabe escuchar: La fuente del entendimiento es la comunicación, y creo que tienes buenas cosas para decir. Y mereces ser escuchado.

Creo que estas 31 cosas son básicas para construir una relación sana y estable, sea de amistad, amor, familiar...Cualquier tipo de relación.

Crees que faltó alguna? Es bienvenido a indicarme cual :)