sábado, mayo 26, 2007
Posteado por Libelula a las 6:16 p. m.

Uno en la vida, desde el momento que nace, hasta el momento que muere, conoce a personas.
Conoce cascarones, imágenes y reflejos, y pocas veces conoce lo que va adentro.
Pero cuando una de esas pocas veces llega, uno -sin notarlo- va conociendo distintas fracciones de sentimientos, pensamientos y silencios.
Y con esos silencios, uno va hablando consigo mismo, viendo que tiene el otro que me gusta a mí, intentando descubrir porqué pasamos tanto tiempo juntos, y cómo actuarían esas personas en otros momentos y en mis zapatos.
Descubrimos fracciones de personas, nada más que fracciones.
Y no hay más que eso.
Y no es conformarse con poco, sino que es conformarse con mucho.
Por que en esos casos, poco es mucho.
Es más de lo que otros logran.
Creo a veces que ni a sí mismo uno se logra descubrir entero.
Pero es gratificante cuando personas que han pasado gran tiempo con nosotros saben describirnos, y nos sorprenden con detalles maravillosos que hacemos, pero no habíamos notado.
Y es aún más gratificante cuando podemos sorprender a esas personas que han cambiado y acompañado nuestra vida, regalandoles un abrazo que creyeron no necesitar, un pañuelo para secar sus lágrimas cuando no notaron que tenían una pena, y una mano para cuando no se dieron cuenta que habían caído.
En esos momentos (y en otros más), me doy cuenta de lo grandiosa que es la vida.
Grandiosa por darme amigos, por darme conocidos, y por darme menos que conocidos.
Por que puedo hacer la diferencia entre estos, y por que puedo reflejar en mí cosas que ellos necesitan ver.
Por que soy la que les indica con un susurro sus errores para que los corrijamos juntos, pero también soy aquella que grita sus virtudes cada vez que tengo la oportunidad.
Por que soy aquella que piensa día y noche qué será de ellos que están lejos, y porque siempre quiero ser la primera en estar ahí cuando no me lo pidan.
Simplemente, por que no es necesario que lo hagan.
Porque hace tiempo, algunas palabras ya no son necesarias.
Porque desde hace tiempo, sobran palabras y faltan abrazos.
Y a ellos les falta tiempo.
Y a mí, tiempo con ellos.
Hay tan pocos amigos, y tantos conocidos en esta vida, que aquello del tiempo debiese ser lo último en importar.
A mí por lo menos, el único tiempo que me importa, es aquel que paso con ellos.
Y con la gente que no es como una vasija vacía, sino que está llena de cosas para entregar, y está dispuesta a ello.
 
lunes, mayo 21, 2007
Posteado por Libelula a las 4:39 p. m.

Todos -queramoslo o no- somos personas egoístas.
Siempre queremos algo en exclusiva para nosotros, sin tener que compartir ni un poquito.
Algunas personas se aferran en este sentido a sus parejas, otras al trabajo, otras a competir por ser el mejor en algo.. Hay tanto donde elegir.
De hecho, el egoísmo no es algo malo, y aunque su nombre lo hace sonar como un defecto, cuando sabemos equilibrar el punto justo,puede incluso, ser una virtud.
Hay personas que son poco egoístas cuando deben serlo. Y otras, que toda su vida se basa en ganar una competencia.
Amiga íntima del egoísmo, está el "Yo". No existe egísmo sin "yo"
Hay que ser egoístas al momento de valorarse;"Primero Yo". Si no estoy yo primero, cómo valoro al resto?, es más fácil mirar para abajo..."
"Yo al último", vamos.. cómo tendremos perspectiva de algo si estamos en el último peldaño?
"Yo" así, solito y sin posiciones, en el mejor de los casos al medio, para poder ver a las personas que admiramos, o ver donde queremos llegar, y poder ver también que es lo que hemos superado como seres.
El problema de las personas es cuando se centra demasiado en el EGO.
Guardan todo para después, "por si algún día lo necesito denuevo", sin pensar en el resto de las personas que lo necesita.
Primero tiene que pavimentar su camino, y luego, cuando llega a la meta, ver si es que hay algún "escombro" para los demás.
Hay personas que guardan desde el teléfono celular que ya no funciona, boletas, papeles, pruebas, poleras que nunca se ha puesto (peor aún, nunca lo harán) hasta un calcetín que ha perdido a su par.. solamente por si un día aparece.
Guardar y guardar... solamente para que otro no lo obtenga.
Dónde está la bondad de la que todas las personas nos sentimos orgullosas?
Ciertamente, lejos del "Yo", pero más lejos aún del EGO.
Hay que dejar de ser egoístas. O por lo menos, TAN egoístas.
Y cuidarnos más.
Siempre que vemos accidentes, o cuando la gente sale, dice "A mí nunca me va a pasar".
Y si pasara?
A veces, nos olvidamos de pensar en "Ella, El.. Ellos..." Y cuando nos conviene pensar en "yo, yo, yo" trasladamos la responsabilidad a otros.
Nos estaremos equivocando al conjugar el pronombre?
Ojala en el colegio nos enseñaran a conjugar bien los pronombres en todas las ocasiones de la vida.
 
miércoles, mayo 16, 2007
Posteado por Libelula a las 11:31 p. m.

Me carga levantarme temprano.
Y asociar a la gente con animales.
Me carga que sean irresponsables, que busquen pretextos para hacer las cosas en forma mediocre en vez de utilizar esa misma energía para hacerlo bien.
Me carga la gente que no es capaz de contentarse con la fortuna ajena.
Ni con las "buenas nuevas" ni con los trozitos de sol que caen para algunos.
Siempre hay gente intentando embarrar las situciones llenas de sol.
Algunas disimuladamente, otras a cara descubierta.
Y es que es tan fácil decir "Ya sabía yo que no iba a resultar" a dar una idea para reparar algo.
Y más fácil es culpar al resto.
Muchas personas buscan un grupo en el cual refugiarse solamente para evadir su responsabilidad.
ME CARGA.
Y me carga que el café esté tan caliente que me termine quemando la lengua y me duela por mil días.
Y me carga tener que mentir.
Y me carga que la gente sienta envidia de la felicidad de los demás.
Pero por sobre todas las cosas, me carga la gente que nunca agradece los gestos que toman tiempo y energía.
Y me carga que la gente sea intente ser indiferente cuando en realidad no lo puede ser. Falsear emociones. Puaj.
Y no me molesta ni la ironía ni el sarcasmo cuando son "bien" utilizados. (?)
Y es que algunas personas se lo merecen.
Creen que pueden y deben pisar a todos los que los rodean, y el cuento no es así.
Muchos somos pequeños disfrazados de grandes, con grandes espinas para no ser dañados, pero tal como los erizos, somos blanditos por dentro.
Y nos duelen y nos lastiman las mismas cosas que a los demás, pero intentamos que nuestras espinas nos protejan.
Está mal vista la debilidad, ya que al débil, hay que pisotearlo.
Pero y si debajo de todo ese caparazón, de toda esas armaduras y espinas, se encuentra algo más blandito que todo?
Ni siquiera podríamos ser como una alcachofa.. hasta ellas tienen corazón.. Qué podemos ser entonces?
Qué pasa si detrás de toda esa seguridad, risa alta y respuestas a todas las preguntas se esconde algo distinto?
Cómo saber "cuando"?
Yo creo que todos somos como erizos.
A veces tan asustados de tantas cosas, que se nos olvida que afuera no hay espinas.
Y se nos olvida que podemos pedir ayuda.
Y a los pequeños, se les olvida lo grande que pueden ser muchas veces.
 
lunes, mayo 07, 2007
Posteado por Libelula a las 3:11 p. m.

Un vaso a la mitad.. está medio lleno, o medio vacío?




En la vida, hay dos tipos de persona: Aquellas que ven el vaso medio lleno, y otras que lo ven medio vacío.
No hay un tercer tipo.
Como todas las cosas.. son polos muy opuestos, pero lo que más me llama la atención, es como viven las distintas posiciones estas mitades, que a los ojos objetivos, son iguales: mitades.
Churchill, -que tiene frases brillantes- ya lo dijo "Un optimista ve una oportunidad en toda calamidad, un pesimista ve una calamidad en toda oportunidad".
Lo que más curiosidad me da, es saber como alguien adopta una de las dos posiciones.
En mi caso, yo soy de las primeras.
Siempre veo el vaso medio lleno.
En cada situación menos positiva, ver que hacer para mejorarlo. Ver por qué no resulto del todo bien, Buscan algo para hacerlo mejor la próxima vez.
En cambio, hay otras personas que viven lamentandose de su suerte, vanagloriandose de su "Nube Negra".
Entre estas dos personas, hay una diferencia gigante (está claro que es aparte de como ven la vida) y es como ellos se comprometen con la responsabilidad.
Optimistas se dan cuenta de que parte de la responsabilidad les corresponde, y los pesimistas, creen que la responsabilidad es de todos menos de ellos, como si una suerte de "destino" fuese implacable y rígido, y ellos, víctimas de esto.
Entonces, es cosa de saber bien en cual de los dos lados estamos, y si no estamos en uno que nos acomode, cambiarnos.
Ojalá que al lado que está mitad lleno.

La cometa se eleva más alto en contra del viento, no a su favor.
 
martes, mayo 01, 2007
Posteado por Libelula a las 12:07 a. m.



Muchas veces me siento como un pecesito en un acuario.
A veces demasiada estrecha entre cuatro paredes, a veces deseando poder disfrutar de "mí" aire sin compartirlo. Disfrutando del silencio que muchas veces es opacado por mi mente.
Como sucede en la realidad, un pez de mar no es el mismo que vive en un acuario.
El pez cambia.
El brillo de sus ojos desaparece, sus aletas muchas veces se doblan, aprenden a escapar del vidrio cada vez que un niño se acerca para golpear el acuario con sus dedos, sabiendo que de esta manera nada logra. Aprende a darse cuenta que los humanos manipulan el día y la noche a su antojo. Aprenden incluso que su comida ya nunca será la misma, ni sus amistades, ni su hogar, ni su ambiente.
Sabe que habrán cambios, pero por su vida, está dispuesto a tomarlos.
Es tener las agallas para gritarlo
¿Cómo comprenden que no hay nada en sus manos aletas para cambiarlo?
Creo que muchas veces la resignación es peor que perder.
Eso de resignarse a que nada cambiará, que "es lo que hay", no me parece.
La verdad puede ser maravillosa o dolorosa, todo depende del punto en el cual nos encontremos. Nos puede encadenar o liberar. Todo depende.
Es conveniente explicarle al pez su nueva situación? O hay que esperar que lo note con el paso de los días?
Un acuario es muy pequeño para un pez de mar.
Y el mar es inmenso para quien no quiere compartirlo.