lunes, agosto 28, 2006
Posteado por Libelula a las 1:33 a. m.

No hay lugar que me provoque mayor nostalgia que los terminales. De buses, de trenes, de lo que sea. Terminales, estaciones, aeropuertos, todos ellos tienen un aire que duele.
Despedida. Nostalgia.

Para mí, esa esas son las palabras asociadas a "terminal".

Cada vez que voy, inclusive a buscar a alguna persona, me da la sensación de vacio que dejan las personas cuando se van de tu lado.
Cuantos besos que han sido robados por el silbato del chofer, cuantos abrazos han sido separados por no perder el bus, cuantas lágrimas no han encontrado manos por un largo vidrio que separa en un aeropuerto...
Terminal.
Nostalgia y pena.

Evito ir a aquellos lugares en los cuales corazones se han quedado acongojados por una despedida apresurada.
A veces solemos ser tan crueles con nosotros.
Recordando una y otra vez aquello que tanto nos daña pero que a la vez tanto nos gusta.

Las despedidas largas y el tiempo que nos separa de quien tenemos lejos.

Terminal.

"..Y sus lágrimas se quedaban pegadas al vidrio mientras mis manos agitadas intentaban improvisar una despedida adecuada, mientras mi corazón sentía que se llevaban algo de él en ese bus. Mientras veía alejarse a quién yo más cercano sentía en el mundo. Mientras tragaba mis penas por tener que dejar que se fuera..."
No hay lugar más grande para que un corazón se sienta perdido.

No hay lugar más pasajero que se lleva más despedidas apresuradas y besos que no se dieron.

No hay un lugar tan triste,para mí, como un terminal.
 
domingo, agosto 27, 2006
Posteado por Libelula a las 7:31 p. m.


A veces me gustaría dejar de ser como soy.
Tal vez convertirme en una persona seria y dejar que los años pasen sobre mí y cargarlos en mi mochila.
Otras veces quisiera desconectarme de las cosas que me atormentan y me estorban, limpiar de un plumazo las cosas que me producen ruido.
Qué utilidad tiene el tiempo si no es aquella de provocarnos un eterno martirio limitando nuestra vida?
Tener que esperar, tener que planificar, recordar y ensayar.. todo aquello podría desaparecer si el concepto "tiempo" también lo hiciera.
A veces sería tan fácil como subirme a un bus del cual desconozco su destino y comenzar desde cero.
Darme cuenta que el tiempo no es tan malo como parece.
Subirme al bus y darme cuenta que los años no son años, que la edad no es un límite, y que "esperar" por algo adecuado no tiene sentido sin el tiempo apuñalando la intensión.
Disfrutar más el día, más el sol en primavera...
Dejar de esperar un futuro para comenzar a vivir el presente.
Me pregunto cuantas mariposas viven su día creyendo que van a morir mañana.
Me pregunto en que etapa de la vida deja de importar quien eres para comenzar a ser quien quieres.
Me pregunto en que parte de mi vida dejaré de ser lo que soy para comenzar a hacer las cosas que quiero.
Quisiera ya saber, en que "minuto" el tiempo deja de importar.
 
sábado, agosto 26, 2006
Posteado por Libelula a las 4:09 p. m.

Hace años, cuando nuestra edad tenía menos de dos dígitos, teníamos -entre los derechos de los niños que existen- otros que no han sido difundidos como deberían.
Entre ellos, quisiera detenerme en el derecho a pataleo.
A expresar que algo no nos parece y que está mal, exigir a veces, patalear hasta que nos quedemos sin aire.
Ahora que ya estoy más vieja adulta, veo que este derecho ha sido arrancado sin preguntas.
Ahora en la Universidad, quiero exigir mi
derecho a pataleo.
Tal como los estudiantes tenemos un reglamento con "derechos y deberes", así mismo deberían tener (y respetar) los profesores.
Hablo del respeto ya que esta semana ha caido la gota que rebasó el vaso.
Tengo un profesor (de psicofisiología, para no producir confusiones) que es un plato. Cuando tenemos clases a las 14.30, el tiene la desfachatez de llegar a las 16hrs. Y no es la primera vez.
Y está claro que la educación superior en estos días no es un derecho, sino un privilegio, y aún así esta universidad en proceso de acreditación tiene la patudez para pasarnos a llevar de esta manera.
Ok... sueno alegona y tal vez revolucionaria, pero no soy ambas cosas. Sólo la primera cuando corresponde.
Cual es el punto de diferencia que divide ser "alegona" y exigir por lo que uno esta pagando?
Estoy segura que a él no le rebajan las horas de clases que no hace, y que a mí no me lo descontarán de la mensualidad.
Miro a mis alrededores y me doy cuenta que estoy rodeada de puras ovejas. Gente que no sabe sobre derechos ni que cosas puede exigir.
Puras ovejas.
Y yo, claro, me siento como un lobo con piel de oveja entre tanta inocencia comercial.
Porque quedemos claro, esto de la educación, cada vez parece más un negocio.
 
miércoles, agosto 23, 2006
Posteado por Libelula a las 10:58 p. m.

Sí, después de como mil meses de estrenada la fuí a ver al cine con una muy buena compañía; mi madre.
Estaba lleno, apagaron las luces y comenzó la función.
La película, linda y delicada, rápida y entre toda esta fusión de descripciones que no le hacen la justicia que merece, comencé a preguntarme..
Cuando seré yo la protagonista de alguna de estas historias?
En que momento uno deja sus ideales y comienza a vivir solamente lo "que se dá"?.
Y es que yo quiero vivir una tonta historia romántica, tener alguien para besar sus manos en los días de frios, para bailar cuando se nos ocurra y sin música alguna una salsita o merengue..
Ya okai.. mucha imaginación parece.
El director de esta "vida-película" tragicomedia de humor negro luego podría cambiar de rumbo y comenzar a hacer de mi vida un romance.
Con el indicado, claro.
Y de paso, que sea como
Matthew MacFadyen en Orgullo y Prejuicio.
Será mucho pedir me pregunto?
Ya ok.. es pedir mucho tal vez... y pensar que el director de mi vida suelo ser yo.

 
lunes, agosto 21, 2006
Posteado por Libelula a las 10:33 p. m.


Desde mí punto de vista, existen tres grandes tipos de personas; Los aferrados. Los interesados. Los indiferentes. Hasta hace poco tiempo, bien poco a decir verdad, yo era del primer grupo. Aferrada con uña y pasión a las cosas que quería. Personas y cosas. Y no las transaba por nada del mundo. No tenía nada más importante ni nada que me importara más. Nada, pero nada en el mundo. Para mí aquellas personas y cosas eran el pilar fundamental de mi vida. Eran el número uno de las cosas que yo quería mantener y conservar al precio que fuese. Así de tirada de las mechas. Luego, como en la toda historia tragi/cómica que protagonizo, una piedra me hizo caer. Una o miles, no tiene importancia. Comencé a ser entonces, interesada. Pero sólo por aquellas cosas que hacían un "click" en mí, el resto, me resbalaban. Y así, me comencé de a poco a convertir en un dragón. Malvada y solitaria. Bueno, nunca tan solitaria, pero tal vez más de lo que debería para mi edad. Y al hacer esto, me convertí en una indiferente. Pero no somos todos así acaso? Cierto es que hemos perdido poco a poco la capacidad de asombro, que oír de "100 muertos" no nos afecta ni nos quita el sueño, dragones sin corazón al fin y al cabo. Y es que claro, cada vez importan menos las cosas, hasta la propia vida no tiene un valor significante a la hora de progresar. Cuantas mutilaciones en nombre de la "belleza"? Cuantos tropiezos en nombre del progreso? Indiferente. Viviendo cada día importando un poco menos pero necesitando un poco más. Es que acaso olvidamos lo importante que es nuestro entorno? Al final nada es tan grave como las cosas que nos pasan. Todo termina importando mucho menos de lo que debería. Está bien esto? O las cosas que de verdad importan no pueden pasar como un auto más en la carretera? Hagamos la diferencia?
 
domingo, agosto 20, 2006
Posteado por Libelula a las 5:35 p. m.


Me llama la atención la claridad que tienen las personas al críticar algo.
Debe ser que desde otra perspectiva es más fácil ver lo que no está bien, lo que se puede cambiar.
Por que claro, es muy facil criticar.
Hacer "críticas constructivas", ¿Pero lo son realmente si uno se para en la vereda del frente a indicar todo lo que esta mal y puede ser correguido? No sería una
real crítica constructiva aquella en donde la persona cruza y se pone a ayudar para que sea mejor?
Estoy de acuerdo que el mundo no puede seguir como va, pero tengo el valor para enfrentarme a ello y comenzar un cambio por donde sé que puede comenzar...
por mí.
Entonces la invitación está hecha.. por que no comenzamos cambiando por casa?
Y ese dicho que ha cambiado a travez del tiempo y se transformó en "No dejes para hoy lo que puedes hacer mañana", hay que eliminarlo.
Yo, comenzé a ayer cambiando el mundo en el que quiero vivir.
Y tú, cuando comenzarás?
Y acá, se aceptan todo tipo de críticas
 
jueves, agosto 17, 2006
Posteado por Libelula a las 11:59 p. m.


Cuantas veces cuando pequeña me quedaba maravillada con historias llenas de suspenso y encanto, leídas por mi madre en alguna hora de la tarde.
El final en común de estas historias es el "..Y vivieron felices para siempre".
Claro, ahora ya más crecida (pues me niego a decir que dejé de ser niña) veo las historias con otros ojos.
Ahora las releo en alguna página de internet, y veo cuanto de esa historia podría ser real y cuanto mentira en la vida. Y sorprendida (nunca engañada) me doy cuenta que es mucho menos de lo que quisiera.
Cuentas veces soñé yo misma con un final de cuento o película romántica para mí.
Conocer a la persona indicada y que los días por muy grises que fuesen estuviesen bañados con una calidez indescriptible.
No es para mí que suene tu canción favorita mientras lo ves venir hacia tí, sino es algo más aún, es decir las palabras adecuadas y tener las acciones justas en los momentos precisos.
Claro, tal vez tanta historia trastornó mi mente y creí demasiado en ella.. pero cuando pequeña en que más podía creer si no conocía ni el amor ni la vida?
Es culpa, entonces, de los cuentos que cada mujer sueñe con la llegada de su principe azul que viene a rescatarla de lo más insignificante?
Es culpa, entonces, que pocos-cada día menos- hombres busquen una princesa para ser rescatada?
Es que claro, con la modernidad, cada vez tenemos más "princesas" autosuficientes que no necesitan la ayuda de un caballero, y de esta misma manera, impedimos a los nobles caballeros demostrar sus nobles acciones.
Tanto cuento me habrá trastornado?
Estaré buscando en las páginas equivocadas?
Me habrán contado las historias erradas?
O es que acaso el mundo del que me han contado si existe en algún lugar?.

Segunda Lectura
 
jueves, agosto 10, 2006
Posteado por Libelula a las 12:02 a. m.

Leí en algún lado una columna de estas comunes y corrientes, pero esta vez, el escritor comentaba una situación que había vivido hace poco. Salió con una mujer y en su primera cita llegaron al punto de querer tener relaciones sexuales. Ella se resistió diciendo "es que no nos conocemos" a lo que él acotó "por eso mismo, aprovechemos mientras no nos conocemos".
Lo rescatable de esto? No mucho en realidad, es como de muestra un botón con la ligera atención y cuidados que tratamos temas tan importantes y humanos como la sexualidad.
Hablando otra vez con distintas personas, salió la pregunta "le has pedido a tu pareja que use condon por enfermedades sexuales" Todas respondieron no. Y pronto yo les pregunté ¿Han pedido a sus parejas alguna vez el test de Elisa? Nunca.
Para los que no saben, el test de elisa es el más eficaz en la detección de sida.
Ahora todas estas personas me argumentaron "¿Cómo le podría pedir algo así? Si yo amo a ..."
Por esa misma razón. Si hay amor que los une, es mejor hacerlo. Claro, tal vez pueda parecer feo pedirle eso a alguien, pero suena peor si los dos se lo hacen. Y si hay amor, la persona entenderá que no es por cuestionar su vida anterior, sino que por el mismo amor que sienten hacia ella es que la quieren cuidar.
Otra cosa es con condón. "Es que ella toma pastilla, entonces no los necesitamos" Por favor.. el único medio eficaz hasta el momento (y no es eficaz al 100%) para evitar la transmisión de enfermedades sexuales, es el condón.
"A mi nunca podría pasarme algo así". Abramos los ojos. Nadie está libre de esto.
Con decir que en En Reino Unido el número de personas diagnosticadas con VIH se incrementó un 26% desde 2000 a 2001. Más de 1/4 de la población. Una de cada cuatro personas.
Entonces, si usted quiere a su pareja, cuídela.
Y si no es su pareja, cuidese a usted.
Cada uno es dueño de su propia vida, es cierto, pero nada nos hace dueños de la vida de los demás.
Y con el sida, no sólo una vida está en juego.
A sí que piensenlo. Un momento de calentura dura algunos minutos. Tener sida, toda la vida.
 
domingo, agosto 06, 2006
Posteado por Libelula a las 11:04 p. m.

Día del niño. Como muchos días, (y concuerdo con kurotashio) un día creado comercialmente.
Es realmente válido recordar un día al año a los "niños" que viven dentro nuestro y en nuestro exterior?
No debería ser mejor, que durante todo el resto del año nos preocuparamos más de hacer (y ser) más feliz a los que nos importan?
Cada vez que voy al cine, veo a padres siendo arrastrados por sus hijos. Haciendo de todo menos compartir la salida de casa con ellos. O vitrinean, o conversan por teléfono, o simplemente se distraen con otra cosa. Como una de esas piedras que por mucho que esquivamos igual terminamos pateandola.
En vez de, en este día, hacer un regalo a los hijos/niños -que dicho sea de paso- es a críterio del vendedor (
"Qué le podrá gustar a un niño de [ponga la edad acá]"... es que, claro, los padres cada vez conocen menos a sus hijos) no sería mejor el resto del año hacer un esfuerzo e intentar darles una casa cálida -no en sentido de temperatura- sino que una casa que abastece todos los ámbitos que una persona-semilla necesita tener.
Conversación, cariño, motivación, responsabilidad y su cuota de disciplina.
Qué sacamos con regalar algo una vez al año en el supuesto y glorioso "día del niño", si cada vez más, estos se crian en casas como conchas de caracol viejas.
Vacías.