sábado, septiembre 30, 2006
Posteado por Libelula a las 2:42 a. m.


Muchas veces me dentengo en el título de un libro llamado "El sí de las niñas".
Encuentro genial ese título.
A lo que iba, es que muchas veces no entiendo a los hombres, pero muchas otras veces, no entiendo a las mujeres, y claro, esto se me hace un poco más dificil por que yo soy una de esas mujeres a las que no entiendo.
El típico "no sé". Es un"Sí" enmascarado en una duda? Es un "no" que duele un poco menos?
Qué quiere decir un "no sé"?
Incluso cuando yo muchas veces lo utilizo, me sigo preguntando lo mismo.
Qué se esconde tras un "no sé"?.
El sí que damos algunas niñas, o el "no sé" que muchas veces utilizo, es más bien un elástico que se estira. Veamos hasta donde puede llegar.
El único riesgo, es que.. que sucede si de tanto estirarlo se rompe?
Alguién podrá venir y repararlo?
O tendré que conformarme con dos partes de un elástico que debería ser sólo una?
La vida, las relaciones, al final todo.. se reduce en un elástico.
Hay que saber cuando estirarlo, cuando volverlo a su forma original, cuando amarrarlo bien a algo, cuando soltarlo.
El problema se presenta, cuando no somos capaces de distinguir si el elástico debiese estar estirado o normal.
Hacerle caso al sentido común, o a la voz interior? (que en mi caso, rara vez dicen lo mismo).
Vaya dilema.
Estirarlo o dejarlo así? No sé.
Ese no sé.. es un no disfrazado? o un sí que apenas se advierte?
Cómo saberlo cuando la voz interior calla?
Cómo saberlo entre todo el ruido en el que tengo que vivir?

 
lunes, septiembre 25, 2006
Posteado por Libelula a las 1:27 a. m.



Cada vez que nos sentimos abatidos y decepcionados, es por que hemos esperado un resultado distinto.
Es que acaso alguna vez nos han enseñado a aceptar? Yo que recuerde, siempre he esperado por cosas; buenos resultados, "el principe azul", ser feliz, la hora para algo importante, una fecha...
Nunca he aprendido que aceptar es mejor. Aunque incluso ahora que quiero aprender, me cuesta hacerlo.
Debería entonces aceptar que debo esperar?
O tal vez.. aceptar que la vida es de un color y no tenemos derecho a cambiarlo?
Por que aceptar un camino si nosotros mismos podemos trazar uno con nuevos lápices a nuestro antojo?
Podemos construir castillos, con vista al mar o a algún lago, tal vez en un desierto, tal como nosotros deseemos. Ahora el gran punto importante de esto, simplemente es que luego de construirlo, debemos mantenerlo en pie.
Nada cuesta construir un castillo de arena, lo que cuesta es mantenerlo.
Y protegerlo del viento, de otras personas, del sol y del agua es nuestro deber.
Entonces cabe la duda si es mejor construir un castillo gigante, hermoso, el cual todos envidien y sea dificil de proteger, o si construimos un pequeño refugio que no llama la atención, ni mucho menos envidia, y con una mano es fácil protegerlo del agua y las inclemencias del tiempo.
Ya lo dijo Robert Fisher en su libro El Caballero de la Armadura Oxidada "Cuando aprendáis a aceptar en lugar de esperar, tendréis menos decepciones"
Creo que hacer más reflexiones sobre algo tan simple, es decir palabras a viento.
Pero me pregunto, como puedo aceptar las cosas que suceden en mi vida sin tener expectativas por que estas sean mejor?
Creo que simplemente, no se puede.
Pero otras veces, antes de dañarse, hay que -simplemente- olvidar lo que esperabamos y comenzar a aceptar.
 
sábado, septiembre 23, 2006
Posteado por Libelula a las 3:19 p. m.

Hoy desperté con una verdad aterradora. Pronto cambiará un dígito en mi edad, Y lo aterrador, irónicamente, no es eso.
Es que todas las personas que me rodean pretenden que haga algo...que celebre mi cumpleaños. Y por supuesto, ellas están más entusiasmadas con la idea que yo.
Y cuando les pregunto "Porqué?" Empiezan con la chachara de "Tu cumpleaños es una vez al año" y bla bla..
Y si nos detenemos en este punto, no debiese entonces celebrar cada día que vivo? Eso fue el punto que me despertó esta mañana.
Cuantos de los días que son únicos e irrepetibles hemos desperdiciado?
No debiesemos agradecer y celebrar cada día que vivimos, que vemos y respiramos como si fuese uno importante?
Y para mí, los cumpleaños no lo son tantos. Son marcas en el tiempo.
Marcas que me dicen "de este año a otro, esto es lo que he cambiado, antes estaba en X, ahora estoy en Y, y el próximo pretendo estar en Z".
Marcas en el tiempo solamente.
Entonces, recapitulando, como todos los años cerca de mi cumpleaños lo hago, el año pasado, estaba perdida, sin pistas que seguir sobre mi vida, este año, ya encontré un sendero al menos.
Es una vez al año para los demás, pero yo, estoy conciente de eso todos los días.
Y me pregunto, cómo y porqué es que salí tan distinta a los demás.
Y no una vez al año, sino que todos los días de mi vida.


 
miércoles, septiembre 20, 2006
Posteado por Libelula a las 12:11 a. m.

Qué sucede si una vez en la vida se cae el pañuelo que tan atado estaba a nuestros ojos y vemos, por cinco minutos todo de una manera más "real"?
Qué sucede si la percepción de esos cinco minutos nos hace dudar - lo que creíamos cierto- por el resto de la vida?
Qué sucede si tenemos en la vida una oportunidad para hacer las cosas sin pensar?
Hace algunos días, tuve la oportunidad de actuar sin pensar, de caminar hacia el vacio sin temor a caer, sino con temor a tirarme.
Es que acaso nuestra vida debe estar regida por el pensamiento?
Por el futuro? por el "qué dirán"?
Y me di cuenta, que soy una mujer que quiere tomar riesgos, que quiere sentir el peligro, que quiere luchar por las cosas que cree, pero que por sobre todas estas cosas, quiere sentirse viva.
Para mí, existen tres tipos de personas: ovejas, lobos con piel de oveja y lobos.
Las ovejas, son aquellas personas sumisas, a las cuales les gusta acatar ordenes, las que siguen al grupo sin hacer preguntas... las que son ovejas por que así se lo creyeron.
Los lobos con piel de oveja, son aquellas ovejas descarriadas, que preguntan, que cuestionan, que alzan la voz muchas veces por sobre el balido de las ovejas... pero que temen sacarse el disfraz de oveja.
Y los lobos, aquellos arriesgados que viven cada segundo de su vida, que no temen al día que viene, ni a las consecuencias de sus actos, que se alzan al frente y saben como dirigir al resto de las ovejas atemorizadas por los pastizales...
Y yo.. yo entre tanto animal, me siento como un lobo con piel de oveja, pero con una piel de oveja negra... tan distinta a las demás y tan distinto a todo el resto.
Es que acaso necesitamos pertenecer a algo?
Tal vez llegue el día que me saque la piel de oveja negra, y me lance a la vida como lobo, o tal vez, entre tanta sumisión, termine creyendome oveja..
Quién sabe... si ni yo lo sé.
En ambos casos, no seré lo que el "estandar" indica.. o me convierto en un lobo extraño, o me decido a ser una oveja, pero de las negras...
Y entre esas dos opciones, no se cual es la mejor..
 
sábado, septiembre 09, 2006
Posteado por Libelula a las 9:07 p. m.

Me pregunto por que la honestidad duele. Cada vez que hablo con la verdad, alguien termina herido. Es que acaso hemos crecido en una sociedad que no nos demuestra el real valor que tiene la honestidad? Es que para mí, la honestidad juega un papel fundamental en la vida. Yo muchas veces, creo que la gente prefiere una "mentirita blanca" a la verdad. Y me pregunto -durante mucho tiempo- a que se debe esto. No es mejor, que de una vez (y para siempre) sean honestos? Tal vez la verdad daña por que no estamos acostumbrados a ella... pero si todos comenzaramos a decirla.. tal vez... tal vez... tal vez no duela tanto... En mi caso, prefiero la verdad, la honestidad. Por que con una mentirita.. (mentira al fin y al cabo) duele menos, pero el dolor es más prolongado, hasta que descubrimos la verdad, y entre sufrir una vez por un acto honesto, y sufrir dos o más por las mentiras y sus consecuencias -no hay que ser un genio para saber esto- prefiero una sola. Y claro, si quieres un cambio, comienza por tí... pero es que no todos valoran la honestidad como algo bueno. Temo dañar, pero no quiero mentir. Y no se cual de las dos cosas es peor.
Para el que tiene que escuchar, claro, por que para mí, es mil veces peor mentir.

 
Posteado por Libelula a las 8:51 p. m.


Entre el deber y el querer.
Muchas veces en mi vida me planteo que camino seguir, si sigo aquel que tiene un cartel que dice "Deber", o aquel que se encuentra en otro lado, que tiene como nombre "Querer".
En ambos casos, hay heridos.
Si hago lo que debo, y no lo que quiero, me hiero a mi por seguir cosas que a la larga no me hacen feliz.
Si hago lo que quiero, puedo herir a los demás que dependen de mis acciones señaladas por todos como "correctas".
Entonces, si pensara que el "mal menor" siempre es mejor, terminaría siempre haciendo lo que "debo", ya que de esta manera daño a menos personas.
Pero.. y que pasa conmigo?
Vale la pena hacer cosas que no quiero por gente que tal vez nunca haría algo así por mí?
Hay algo que me haga tomar el camino adecuado cuando me encuentro en esta disyuntiva?
Tirar una moneda al aire?
Elegir la decision con un papel?
Lo ideal sería que lo que quiero fuese igual a lo que debo, pero muy pocas veces esto es así.
Y el resto del tiempo?
Qué decisión debo tomar?
Herirme o herir a los demás?
Hacer lo que quiero, o lo que debo?
 
domingo, septiembre 03, 2006
Posteado por Libelula a las 4:09 p. m.

Muchas veces me pregunto por que la gente no desarrolla sus potenciales. Y descubrí que la respuesta a esa incógnita es la llamada vulgarmente Ley del mínimo esfuerzo.

Creo que el mundo está de la manera en que se encuentra por una simple razón: Los hábitos.
Alguién que esté acostumbrado a hacer las cosas bien, las hará siempre igual. Alguien que lo hace por fingir, se aburrirá al poco tiempo.
Y resulta que escarbando en las conductas que me rodean, me doy cuenta que las personas conocen palabras pero no las aplican para mejorar sus vidas.
Podría nombrar miles, pero me quedaré con dos.
Eficiente y eficaz.
Eficaz: Lograr cumplir los objetivos.
Eficiente: Lograr cumplir los objetivos con los menores costos.
La gente, en estos "tiempos modernos" se conforma con ser eficaz. Pasar raspando. Hacer las cosas simplemente para que queden hechas y no para quedar conformes con lo que dieron. O como dijo Coco Legrand en su última presentación en Viña del Mar "Para que hacer las cosas bien si se pueden hacer como las pelotas?"
De esta manera, los resultados son mediocres.
Muchas veces me doy cuenta que el dicho "Si quieres que algo salga bien, hazlo tu mismo", a pocas personas les llega.
Porqué cada día está más aceptado tener rendimientos mediocres a tener rendimientos sobresalientes?
Dar lo mínimo en vez de lo máximo.
Siento que las personas no están acostumbradas a reconocer cuando las cosas están bien hechas. Y el reconocimiento mueve al mundo. Nuestro ego necesita ser alimentado día a día para sobrevivir, y la mejor manera es que reconozcan nuestros actos. Estoy segura que si alguna vez hacen las cosas bien, y se les reconoce, esta acción puede tener múltiples réplicas a travez del tiempo.
La invitación es -entonces- a desarrollar potenciales y a hacer las cosas como si nadie más las pudiese hacer bien.
"Dale un pez a un hombre y comerá un día; enséñale a pescar y comerá siempre."
Hay que darse el tiempo de enseñar al que no sabe, de reconocer al que hace bien las cosas, y por supuesto, castigar al que las hace de una forma mediocre, "sólo por cumplir".
Creo, que es única forma forma de construir una sociedad mejor es empezar por uno mismo.
Haciendo las cosas de la mejor manera posible y reconociendo los logros de los demás.