lunes, junio 18, 2007
Posteado por Libelula a las 4:04 p. m.


Mientras la oscuridad inunda todo lo que conozco mientras espero que Morfeo venga a mí, me pregunto que hay debajo de mi piel.
Sé con certeza que hay un corazón parchado, a veces maltrecho por tantas promesas sin cumplir.
Sé que hay unas cuantas heridas que ya han cicatrizado, otras que están en ese proceso, pero más que eso, hay tanta piel libre de herida.
Debajo de mi piel todavía existe el calor que pedí prestado cuando abracé a alguien que quiero, y ese calor se queda ahí, hasta que otro abrazo de esa misma persona lo reemplace. Y hay otros que nunca se reemplazan y se desvanecen como la neblina en una mañana de calor.
Debajo de mi piel, hay sueños y promesas que cumplir, otras rotas que están a la espera de ser arregladas con muchas,pero muchas ganas y pegamento.
Debajo de mi piel, están las ganas de 100 pequeñas yo por hacer algo que cambie el mundo, o por lo menos, lo que yo conozco como mundo.
Debajo de mi piel, están las palabras que no alcancé a decir, los sentimientos que intenté dominar y se volvieron mansas y domésticos, y las ganas de gritar cuando tuve que callar.
Debajo de mi piel, hay tanto, y a veces hay nada.
Hay recuerdos dulces, y hay momentos agradables.
Hay momentos que siempre me gustaría rescatar y volver a vivir.
Hay sorpresas que nunca me ví venir, atesoradas como la piedra más brillante y preciosa de este planeta, como cuando conocí a uno de mis mejores amigos, aquel que no habla, pero tampoco necesita hacerlo... Que se alegra cada vez que me ve, que me regala la nobleza de su cariño sin pedir algo a cambio.
Debajo de mi piel, hay tanto y hay nada.
Hay tanto por atesorar, y nada, pero nada que desechar.
 
domingo, junio 17, 2007
Posteado por Libelula a las 12:43 a. m.


Muchas personas cuando están solas se sienten abrumadas y confundidas.
Es como si en cada minuto necesitaran el ruido o la voz de otra persona a su lado para no sentirse solos y desprotegidos.
Incluso hay gente que prende la radio o tv mientras está solo para que el ruido la "acompañe".
Yo me pregunto, ¿Qué tiene de malo estár a solas?
Las personas que odian el silencio, muchas veces es porque temen escucharse a sí mismas.
Es lo que la experiencia me ha enseñado.
Y se llenan de personas, llenan su vida, haciendose "socialmente" válidos, para no estar ni un momento en silencio ni solos.
Tanta gente que tiene mucha vida social, pero cero o nada familiar e individual.
Yo creo que antes de conocer a los demás, debemos conocernos a nosotros como personas.
Es complicado que otros nos conozcan para que nos describan, y es distinto cuando nosotros ya nos conocemos y otros nos comentan como parecemos.
A veces, el silencio y la soledad, son los únicos que nos hacen ver las cosas complejas como cosas simples, ya que no hay máscaras ni ruidos.
A veces, la soledad es el mejor premio que nos podemos llevar.
Es conocernos a nosotros, y así conocer de mejor manera a los demás.
No hay que temerle, ya que rara vez llega a nosotros.
Hay que darle la bienvenida cada vez que se presenta, y compartir con ella todo lo que se pueda.

Día del Padre en http://humun.blogspot.com
 
lunes, junio 11, 2007
Posteado por Libelula a las 1:06 a. m.


-Espejito Espejito, ¿Quién es la más bella del Reino?
-Tú, reina, en mi cristal lo eres, pero te gana Blancanieves.


El reflejo de lo que somos, muchas veces opaca lo que queremos ser.
¿Cuantas veces ha sucedido que queremos saltar alto, pero en lo único que vemos es que tenemos los pies amarrados y no donde queremos llegar?
Muchas veces lo que dicen los demás de nosotros es tan importante que nos aferramos a eso. Creemos que alguien tiene una imagen positiva de nosotros y ahí nos quedamos, sentados, esperando que no cambie.
Qué no cambie?
Pero si todo en esta vida cambia. En cada segundo que pasa y que no podremos recuperar nunca. Nuestro cuerpo cambia; mueren y nacen células, en nuestro entorno; partículas se alejan otras se acercan, en nuestra mente; aprendemos cosas.
Lo importante de todo ese cambio, es dejar las cosas que nos hacen despreciarnos, e incrementar aquellas que hacen que nos hacen tan bien.
Un buen ejercicio -que hace poco realicé- es que gente que quiero y me conoce hace algún tiempo, hiciera una descripción de mí, mientras yo hacía una de ellos.
Al principio suena fácil, pero no lo es tanto.
Es una buena forma para ver que es lo que realmente otros ven de mí.
Y el resultado fue divertido y lindo.
Es algo que de verdad invito a otras personas a hacer.
El mejor espejo que nos refleja, son aquellas personas que nos rodean.
Y ese reflejo, tiene distorsiones, pero deberían son las menos.
Este espejo nos muestra lo que somos, y a la distancia que se encuentra lo que queremos ser.
El cuento es ahora, quién nos dice como recorrer de la mejor manera esa distancia para proponernos nuevas metas.
Hágame caso, ese ejercicio da resultados que ni se imagina.

Además, lo invito a postear en mi recién inagurado blog II, http://humun.blogspot.com Historias Urbanas Mundanas. :)
 
jueves, junio 07, 2007
Posteado por Libelula a las 6:13 p. m.

Esto de los blogs es un universo tan grande y diverso como el verdadero.
"El verdadero"? Dirá usted... y yo le respondo, sí, donde algunos corazones son rotos, donde la gente tiene pena, donde caemos y nos levantamos. También donde reímos tanto que hasta lloramos del dolor en la panza, en donde algunas mentiras se hacen verdaderas.
Hay gente que escribe poemas, pseudopoemas, historias de vida, cosas que considera que deben decirse (como yo), odas y cualquier cosa que se les ocurra.
Y es algo bueno.
Siempre dicen que los jóvenes, lolos o menos adultos no estamos ní ahí y eso es mentira.
Estamos ahí con las cosas en las que creemos y disfrutamos.
Somos muchos ya como para ignorar esto.
Demasiados tomandose los teclados en serio para pasmar palabras que no pasarán al olvido tan fácilmente. (?)
Somos muchos que creemos que el mundo no es completamente así.
Y escribimos, y esperamos respuestas.
Respuestas porque necesitamos ser escuchados, leídos y retroalimentados sobre lo que hacemos.
Si no es en busca de aprobación o admiración, es que confirmen nuestra existencia.
Es que sí estamos aquí.
Y siempre buscamos pruebas de ello.
Y me alegro que sea así, por que mis ojos con un click llegan a otro planeta, en donde muchas veces llueve de abajo hacia arriba, en donde el cielo es rojo, en donde los corazones se reparan, en donde la alegría se contagia.
En donde cada persona es capáz de administrar su planeta de la mejor manera que puede, y aunque no es perfecto, algunas veces parece serlo.
 
domingo, junio 03, 2007
Posteado por Libelula a las 3:40 p. m.


Yo siempre he creído que las personas, comunes y corrientes -como yo- se enamoran solamente unas pocas veces. Muy pocas.
Hay otras que cada vez que ven a una persona se enamoran, pero es un capítulo de otra historia.
Ahora amar es un cuento diferente.
Enamorarse es ver a alguien, pero de una manera idiotizada. Digo idiotizada, porque envolvemos lo que es con el mejor envoltorio, nuestros sentidos -y peor aún- nuestro cerebro se duerme. Vivimos pisando blandito en alguna nube, no vemos muy bien la realidad.
No vemos la realidad simplemente por que en la nube todo se ve color rosa, y a nuestros ojos es una persona perfecta, aunque el resto de las personas nos diga lo contrario, incluso, a veces es querer al otro mucho más de lo que nos queremos a nosotros mismos, aunque nos haga daño y no nos demos nuenta.
Amar, en cambio, es sacarse la venda de los ojos, conocer y reconocer sus errores, y aún así quererlo, aún así amarlo.
Y es difícil cuando estamos con alguien, tener que decir "Te amo" o "Estoy enamorado de tí" muchas veces para que el otro se sienta tranquilo sobre lo que sentimos.
Yo creo que una situación es excluyente de la otra. Es "estar enamorado" o "amar" a una persona.
No la podemos ver "perfecta" y quererla con sus imperfecciones. Creo yo. Corrijanme si me equivoco.
El amor muchas veces es como una trampa para osos en el sentido que puede atraparnos y despedazarnos.
Pero otras veces, es lo que nos libera. Es lo que nos sube hasta el cielo y nos muestra lo que es, aunque tengamos que caer.
Pero la velocidad de esta caída, estará determinada por las ganas y el intento que hacemos cada vez, por lo tanto, la caída puede ser rápida y vertiginosa, o tan lenta que ni la notamos.
Pero lo que si debemos saber, es como vemos a la otra parte.
Si es que la amamos o si estamos enamorados.
Porque realmente existe una diferencia entre estas dos cosas.
Y hay que saber notarla.