viernes, julio 31, 2009
Posteado por Libelula a las 8:29 p. m.

Me gusto yo.
Así de simple y estúpido.
Amo esa hambre eterna que me hace comer tantas estupideces que luego me duele la panza y veo tele con la guatita llena y rugiendo del dolor.
Amo toda la música indie que tiene mi ipod y me alegro de haber borrado toda aquella música que le gustaba a "otras personas".
Hubiese deseado devolver "esas personas" a tiempo, creo que me hubiesen odiado menos todos los implicados, pero -seamos realistas- también me hubiese entretenido mil veces menos.
Ahora leo cosas que veo sin pies ni cabezas, me entretengo casi todo el día en twitter y escucho una radio que con sus canciones evoca mil recuerdos.
Sonrío gran parte del día y dejé de preocuparme por mil estupideces que no llegaban a ningún fin.
Me voy de viaje en cualquier momento.
Y lo mejor de todo, es que me voy sonriendo por la vida.
Ya dejé ir aquello que tanto me pesaba y quería, ahora me queda solamente un horizonte por descubrir.. y no está a tantos pasos de distancia como solía verse de esta horrible silla en donde me siento a compartir con ustedes.
 
miércoles, julio 08, 2009
Posteado por Libelula a las 12:12 a. m.

Es difícil plantarse en la vida y mirar las cosas desde una perspectiva distinta.
Muchas veces tiene que pasar algo -o alguien- para que esto ocurra... y una vez que esto pasa, ya no hay forma de ponerse nuevamente una venda e intentar que todo esté bien, porque muchas veces las cosas se ven diferentes a lo que creíamos porque realmente lo son.
Y ahora que veo las cosas distintas, me estoy ahogando en esta nueva perspectiva.
Quiero ser rescatada pero sé que la que debería hacerlo.. soy yo y no tengo idea como.
No se le puede exigir a las demás personas que cambien o enseñarles esta nueva perspectiva.. Sólo uno cambió y la ecuación completa se ve y siente diferente.
No hay nadie a quien pedirle explicaciones, ayuda o un rescate ya que nunca quedó en algo.
Y eso es bien lo que odio.. las cosas que son pero que a la vez no.
Esa inconcistencia, necesidad de explicitar las cosas y llamarlas por un nombre cuando antes nunca lo había necesitado.
Ahora estoy obligada a quedarme con esa sensación de "interrogante" sobre un montón de cosas simplemente porque temo preguntar y oír aquella respuesta que tanto me aterra, sólo porque temo decir todas las cosas que deberías saber.
La sensación de rescate inminente, simplemente, continua en suspenso.