miércoles, noviembre 21, 2007
Posteado por Libelula a las 3:19 p. m.

La vida es muy extraña. Creo que en eso muchas personas coincidimos.
Mientras unos ven el vaso mitad lleno, otros lo ven medo vacío.
Y en esa misma diferencia, es en donde intentamos cobijarnos en lo que otros también hacen para no sentirnos tan diferentes y calzar en algún lugar.
Lo complicado sucede cuando solamente calzamos con unas pocas personas, que no temen mostrarse como son, ni decir cosas que realmente no quieren.
Y el resto qué? Nos convertimos en lo que tanto despreciamos?
Algunas veces sí.
Pecamos de inocentes, de buenas personas, muchas veces solamente por no sentirnos aislados.
A mí me pasa.
Y es que a veces ya estoy harta de algunas personas que recalquen mis tontos defectos, que sin duda puedo sin ayuda alguna, yo ver en el espejo.
Tal vez cambiar de aire.
Tal vez soñar menos y vivir más.
Tal vez encontrar a alguien.
O tal vez, encontrarme a mí.
 
Posteado por Libelula a las 3:04 p. m.

La vida no es una competencia.
Usualmente me veo rodeada de personas que creen que sí lo es.
Si les dices que te duele algo, a ellos le duele mucho más.
Si dices que estás algo triste, pues ellos están por morir de depresión.
Hasta cuando se sigue con esas competencias absurdas y sin sentidos?
Es que acaso los humanos han perdido la capacidad de solamente escuchar sin tener que responder con algo peor como si fuese una competencia?
Tal vez nos hace falta cambiar el switch y comenzar a contar las cosas buenas que nos ocurren. Es cierto, cuando hablamos de las malas, estas comienzan a ser digeridas por nuestro estómago, pero y que hay de las buenas? Cuantas personas no saben cual ha sido el mejor momento de su vida, pero no titubean ni un segundo al nombrar todos los malos momentos?
Iremos en la dirección equivocada? Muchas veces me parece que sí.
Tal vez esa es la diferencia entre lo que necesitamos y lo que realmente hacemos.
Porque aunque ahora estámos más comunicados que nunca, nuestras fronteras psicológicas nos siguen separando.
La maldita competencia.
Qué importa si eres más? Si te sientes peor? No es una competencia. Eso no es algo que los otros debiesen saber, tal vez, precisamente, es lo que deberíamos cambiar en silencio, ya que el único que puede hacer cambios verdaderos y con sentido, en esta vida, es el propietario de cada una de ellas.
Y no esperar que el resto se lamente de nuestra "suerte".
 
lunes, noviembre 12, 2007
Posteado por Libelula a las 11:39 p. m.

La censura es el mal de nuestros tiempos.
Se ha visto como canales de televisión, gobiernos y otros van moldeando lo que podemos ver o hasta que punto podemos informarnos.
Sucedió en la protesta que hicieron cientos de monjes budistas en Birmania, lo cual se supo por pequeños grupos de turistas que hicieron traspasar la información desde ese lugar hacia el exterior.
Ahora, la censura llega a todos los confines.
Si antes YouTube era el espacio para ver todo lo que "no se vió" o no estaba muy permitido, ahora bajo la tutela de Google, se ha convertido en una fotografía con la superficie cubierta. Ellos ven y censuran lo que nosotros queremos ver.
Un claro ejemplo, vulgar y de muestra, el video de Britney Spears bailando un poquito "pasada de peso". Lo eliminaron en dos segundos.
Otro más, el cual me llevó a escribir esto, la Masacre en Jokela High School. Eliminaron los videos que realizó el autor de esta masacre, en los cuales salía disparándole a una manzana y otros en los que salía una fotografía del establecimiento y luego unas de él con un arma.
Me pregunto ¿Sirve de algo esta censura? Si vemos ese video, nos convertiremos en posibles asesinos?
Una cosa es el respeto por las personas y familiares de las víctimas.
Otro, muy distinto, es la censura.
Y si solamente en las páginas bajo la tutela "Google", encontramos este tipo de eliminación de videos (los videos todavía se pueden encontrar en internet) no será que de tanto evitar que veamos el sol, más ganas tengamos de hacerlo?
La censura es absurda, si la curiosidad es una enfermedad humana.
Y más aún, si ver o no ver el video, probablemente no cambie nuestra vida.
Tal vez se pueda evitar que otros niños "desacarriados" sigan el ejemplo de Pekka-Eric Auvinen, pero aún así, no creo que sea el medio eliminar un video.
Tal vez, deberían tratar el problema dentro de la casa y no afuera, en la red, como lo están haciendo.
 
martes, noviembre 06, 2007
Posteado por Libelula a las 9:11 p. m.


El ser humano necesita entender cosas de su vida.
Siempre, desde el inicio, ha tenido esa necesidad de darle explicaciones a cosas que no puede comprender en su totalidad.
Inventó los Dioses, lo sobrenatural, lo paranormal, y otro tanto, lo dejó en manos de las casualidades.
Yo creo que no existen las casualidades, sino las causalidades.
La causalidad es lo que nosotros hicimos por que ocurriera algo.
Las personas no son más inteligentes ni más felices por casualidades, sino que trabajan tal como un agricultor en su tierra para producir frutos, es la causa de algo que intentaron.
Hasta quien se ganó un premio hizo algo: Participó.
Nada se da fácil ni gratis en esta vida.
Las casualidades no existen, todo tiene un comienzo, y si queremos restarle importancia a esto, está bien, está permitido aún.
Pero no podemos negar que lo más grande que podemos crear, será por donde comienza la cuerda. El punto de comienzo, los cimientos de los edificios que queremos habitar.
Al final, la diferencia escrita entre casualidad y causalidad, es la ubicación de una sola letra.
La diferencia real, es como nos tomamos y responsabilizamos de la vida que llevamos.
Y es tonto refugiarnos en lo que "sucede solo", cuando podemos luchar por lo que queremos que suceda.