
Es impresionante como sentada en el mismo lugar que casi todos los días estoy, me siento perdida.
Perdida por no saber que hacer, ni por saber que decir.
La mente humana funciona de unas maneras demasiado extrañas.
A veces cuando no hay nada de claridad, nos sentimos más tranquilos por que aquello no tiene solución a nuestro alcance.
Y cuando las cosas están al alcance de la mano, todo se desvanece y se crea una confusión.
Confusión al sentir, al pensar, confusión en general.
Creo que mi problema en este momento es no querer generar expectativas.
No quiero que me vean como algo que no soy.
O que tal vez soy pero temo volver a serlo nuevamente.
Como explicar que un tornado puede tener mil consecuencias además de las que se ven?
Es como el caso del huracán Katrina. Destruyó todo a su paso, fue noticia durante mínimo dos semanas, y ahora, cuando la ciudad sigue destruida, nadie lo recuerda.
Así mismo son los tornados que atacan nuestra vida.
Impredecibles y dañinos.
Por eso, antes que venga el próximo, hay que estar preparados.
Yo no quiero ser un huracán en la vida de nadie.
Debe ser por eso que estoy tan confundida.
Debe ser, por que no quiero dañar ni ser dañada.
Debe ser, por que me siento perdida dando vueltas en algo que no logro comprender.
Debe ser, por que la vida me hizo ser un huracán este último tiempo.
O por lo menos, así me siento yo.