A sacudirse los rayos de sol que todavía quedaban en una espalda que sigue blanca, a despegarse de las sábanas que cobijaron sin reprimendas por unas cuantas horas.
A sacarse las poleras para volver a las chaquetas.
A dejar de acostarse al amanecer, ahora volvemos al anochecer.
A olvidarse de las horas libres, y volver a las preocupaciones.
Volver a los horarios y las exigencias.
Por el resto del año volver a hacer, lo que algún día la gente recordará de nosotros.
Por que las personas, en realidad, recuerdan otras cosas.