
A todos aquellos que de alguna u otra manera me hicieron daño: Me hicieron más fuerte.
A todos aquellos que se burlaron de mis defectos y debilidades: Me hicieron cambiar.
A todos aquellos que me mostraron las cosas que hacía mal y me enseñaron a hacerlas bien: Me enseñaron la humildad.
A todos aquellos que no me dejaron terminar mis frases: Me enseñaron lo importante que es escuchar.
A todos aquellos que me demostraron su amor: Me enseñaron lo importante que es sentir.
A todos aquellos que de alguna manera u otra me golpearon: Le enseñaron a mi piel a ser más firme.
A todos aquellos que se rienon de mí y conmigo: Me demostraron todo lo que puede construir y destruir la risa.
A todos aquellos que temen a las aventuras: Me enseñaron lo importante que es arriesgarse.
A todos aquellos que ocuparon su tiempo enseñándome: Me hicieron ver lo importante que es aprender de todo en esta vida.
A todas las piedras que se pusieron en mi camino: Me han enseñado que cada caída es importante, saber levantarse, y mejor aún, a valorar los caminos sin piedras.
A todos aquellos que no quisieron entregarme parte de su tiempo: Me demostraron que no es importante el tiempo en sí, sino lo que se hace con él.
A todos aquellos que me visitan: Me hacen feliz al ver sus ojos reflejarse en los míos.
A todos aquellos que me ignoraron: me enseñaron la importancia de sentirse apreciado.
A todos los egoístas: Me hicieron ver lo importante que es compartir.
A todos aquellos que han muerto: me demostraron lo importante que es la vida.
A aquellas personas que me enseñaron a rezar: Me enseñaron a creer.
A todos aquellos que se fueron: Me hicieron saber lo importante que es estar.
A todos aquellos que dedican unos minutos en leerme: Demuestran cada vez lo importante que se me hace la opinión de otras personas.
A todos aquellos que creen entenderme: Me hacer creer en las buenas intenciones.
A todos aquellos que me han mentido: Hacen que cada vez valore más la verdad.
A todos aquellos que no miran: Me demuestran lo importante que es observar.
A todos aquellos que quisieron mostrarme la más horrible realidad: Hacen que cada día ame más la fantasía.
A quién rompió mi corazón: Me enseñó lo importante que es el amor.
A aquellos que de una manera u otra han influído en mí: Me demuestran que cada persona deja su huella en otra.
A todos aquellos que me robaron: Me han hecho ver que más importante que tener, es sentir.
A todos aquellos que me han hecho sonreír: Me han dado momentos para recordar cuando la pena se avecina.
A todos aquellos que se han olvidado de mí: Me enseñaron lo importante que es recordar.
A todos aquellos que me han gritado: Me han enseñado a callar.
A todos aquellos que creen que la vida ha perdido su sabor: Me ayudan a sentir y saborear cada día mi vida.
A todos aquellos olvidaron imaginar: Hacen que cada día, yo lo haga por ellos.
A todos aquellos que temen a la vida: Hacen -no que quiera enfrentarla- sino vivirla.
Gracias.
Libélula.