
Tu no eres mi amigo, si crees que con un "Cómo estás" una vez al mes puedes saber realmente como me siento.
No lo eres tampoco, si interrumpes casi todas mis frases, escuchas menos de la mitad las cosas que digo, y hablas el doble de lo que deberías cuando necesitas escuchar.
No eres mi amigo, sí crees saber conocerme, y no sabes realmente que deseo o cuales son mis motivaciones. Un amigo sabe donde quiere llegar el otro, y un buen amigo, hace todo por que esto ocurra.
No eres mi amigo, sí buscas que te de ayuda infinita, y luego lo olvidas cuando yo necesito algo.
No eres mi amigo, sí no eres sincero. Tus mentiras hasta un desconocido las puede tener, y la amistad requiere un poco más que eso.
No eres mi amigo, si no te importo. Aunque las palabras dicen mucho, las actitudes dicen mucho, pero MUCHO más.
No eres mi amigo, si solamente me recuerdas cuando necesitas algo. La amistad no es incondicional, tiene condiciones, y una de ellas es la reciprocidad.
No lo eres, si no eres capaz de recordar, y en honor a esos recuerdos, actuar.
No lo serás, si en tu vida todo se basa en mentiras para lucir como no eres.
No lo fuiste, si se te olvidó estar allí cuando realmente te necesité.
Nunca lo serás, si no puedes dejar algo de tí, para mí.
Y aunque me encantaría que lo fueses, no podemos ignorar algo tan grande como una ballena sobre un bus.